Siguiendo todos los protocolos estipulados por la Comisión Nacional de Despedidas Emotivas y No Tanto (
CNENT), el domingo último hicimos lo que se suele hacer para este tipo de ocasiones; comimos como cerdos, chupamos como guanacos y claro, nos abrazamos, besamos y deseamos buenos augurios.

No nos alcanzará la vida para agradecer tanto cariño y tantos
sanguchitos de miga.
El
Pic-
nic a la canasta convocó multitudes, reivindicando el
flower power y los gloriosos 60´s. Hay quienes aseguran haber visto a
Jim Morrison entre la muchedumbre comiendo un cacho de
pionono y a
Janis Joplin entrándole a un
sanguchito de entraña, pero...... también hay que ver las fuentes.....

La sensación de dejar a tanta gente querida, tanta cosa conocida, palpable y sin promesas de
desmaterializarse o al menos desvanecerse
in situ, es bien inquietante. Un mundo sin fronteras por descubrir, día tras día nos espera y eso llena al espíritu de brío, pero también de temor y ansiedad.

Tanto la Peque como yo empezamos a sentir todo esto y, en medio de tanta incertidumbre, hay algo que se despega del plano y lo cubre todo sin excepción. La certeza de estar haciendo con nuestras vidas exactamente lo que queremos, sin dejar que los miedos (tanto propios como ajenos), los
pareceres de los demás y el mundo de restricciones y trabas, que la
cotidianeidad aparentemente nos inyecta día a día (o al menos día por medio) nos paralice o nos adormezca. Estamos muy felices y su compañía y su apoyo son el primer motivo de toda esta alegría.

A los viejos Quique,
Beto,
Mirta e Iris queremos decirles que sabemos lo
difícil que es para ustedes ver que sus pichones se van de aventura tan alegremente, con lo que aparenta ser un nivel de
inconsciencia a prueba de balas. Entendemos, pero no por eso dejamos de hacer lo nuestro, sepan que el amor que nos tenemos con la Peque es infinito, que nos vamos a cuidar mutuamente y que el creer tanto en nosotros nos da la fuerza para emprender este viaje sin miedo, pero con responsabilidad. No podemos permitir que los temores nos alejen de lo que la vida tiene para ofrecernos (eso se aplica a todos los órdenes de la misma). Ya se.... por ahí están pensando que nos fuimos un poco al
caraj.... pero bueno, en cambio
enorgullézcanse de haber criado hijos libres y con el valor suficiente para trazar camino.

A todos, amigos, padres, hermanos, cuidadores de coches, cabeceadores de
pandulce y
destapadores de
calefones, les deseamos el mejor año y una vida llena de
acontecimientos, alegrías, tristezas, revelaciones, incertidumbres, manjares divinos y como diría el filósofo
contemporáneo Jano de La Vega TIEMPO, MUCHO TIEMPO. Después de todo eso es lo que la vida tiene reservado para nosotros.... ¿como los manejamos?
ah.... eso ya depende de cada uno.
Los llevaremos a cada rincón de América con nosotros.
Toooooodos a bordo que el
citro se la banca!!!!
ARRIVEDERCI Y
BUONAFORTUNA!!!!!


