domingo, 4 de enero de 2009

Capitulo 43. El adiós a la cintura cósmica del sur

Lauch, this is for you in your 26th birthday...
Extracto del diario de viaje de Faca. Fecha 23-12-08. Párrafo sexto, reglones del 11 al 19.

"La energía era tal, que debimos echarnos al suelo. Se nos salía la magia por los dedos y la boca. Un fuego de luz resplandecía en los ojos desorbitados de Dolores. Cuando se me desprendió un botón del lonpa, me asusté como el diablo. Intentamos correr y una voz nos detuvo. Era Arturo Puig. Nos devolvimos aterrados, la magia era insostenible, fosforescentes se habían vuelto nuestros dientes. Arturo no se iba, y el invierno era verano. No sé si giró el sol, y sentía medio raros los codos. Tampoco recuerdo haber tenido apetito, aunque de haber contado entonces con un Toblerone, me lo clavaba. Extraña es la linea ecuatorial, y lo que en ella sucede".


Nuestros pies inmóviles en al mitad del mundo.

Hace un año y tres días, llenábamos la nave de bártulos y dejábamos lo firme, lo conocido y lo querido con la ilusión de llegar a Alaska, vaya uno a saber cuando o como. Nosotros apenas si lográbamos imaginarnos surcando la provincia de Buenos Aires. ¿Que habrá más allá de Carmen de Patagones? No sabíamos de milodones, islas chilenas repletas de mitos, momias bolivianas, desiertos peruanos, hormigas con sabor a panceta, o trenes suicidas ecuatorianos. ¿Ushuaia?, ¿Chascomús? ¿Alaska? Todo es lejano e insospechado, hasta que deja de serlo.

No sabíamos donde pasaríamos aquella noche veraniega, tampoco imaginábamos que la ruta nos recibiría con 35 grados de calor, y perderíamos nuestras bolsas de dormir en el primer día de viaje. Tan achuchados andábamos, que apenas si nos animamos a abrir un paquete de galletitas y una lata de paté para aquella cena en Monte Hermoso. Comimos mucho paté por aquellos días. Si algún atrevido nos preguntara ¿Que cambió a lo largo del 2008 para ustedes? diríamos. Ya no somos más Loli y Facu a secas. Hora somos los Doctores de Fuego.



Si logramos atravezar la linea imaginaria de latitud 0° 0´ 00´´, que divide este loco e incierto mundo en dos, es por sobre todas las cosas, gracias a quienes nos han ayudado desde el camino y sus adyacencias. Un año, seis días, cientos de amigos, miles de empujones, millones de patadas ninjas, y seis países conquistados. Lo único justo que podemos decir, es gracias. Ochocientas veinticuatro veces gracias. Pero antes de seguir adelante a través del hemisferio norte, quedan algunas cosillas en el tintero del sur.


Nuestra estancia en Quito duró un mes y medio. 45 días de una ciudad capital, son muchísimos. Con la nave en el taller, todo fué complicado. Como muy bien nos dijo alguna vez Lorena, en el Parque Nacional Monte León, en la Patagonia Argentina: sin el auto no son nada. Crudo pero real, increíble pero rial. Igualmente sobrevivimos viajando en trole, asaltando ancianos, y comiendo los restos que nos daban, en la puerta trasera de los restaurantes del barrio chino. Hablando francamente.



Belén y Oswaldo no se adaptan al frío. Los "Omi" como los hemos apodado, fueron en una Quito que no nos dió tregua, amigos de los buenos. Desayunos, paraguas, cine, pizza, capucchinos, omis, la cama más cómoda del mundo, y demás delicias de la modernidad moderna. Todo salió de su mano generosa y cafetera. La Peque sonríe pero sin soltar el Milo. Amigos Quiteños, machachicheños o como quieran llamarse, mil veces gracias. Recuerden que tienen colchón en Mar del Plata, cuando gusten. Nota: Recordar que no llegamos por allá hasta dentro de un par de años.





Maeeeeeeeeeestros! Tras un mes en el taller, vuelve a rodar, briosa la nave. Fernando (izq), ya sin máscara reclama las mieles de la fama que americaencitro le prometió. No solo es un excelente chapista, canta cachuyapis como los dioses, y también es bueno pa´l agua de revolver. Contrataciones al 099346578. El maestro Julio, en cambio, mantiene un perfil más bajo (aunque también le da al cachuyapi y al aguita). En su caso Chuck Norris ha sido una fuerte influencia, y prefiere solucionar los problemas con patadas ninjas apenas violentas. Si le pega un tiro a alguien, no sale sangre. La invasión del taller duró un mes. A lo largo de aquellos días, nos alimentaron, nos vistieron y nos hicieron lijar como unos condenados. Además de un citro flamante, nos llevamos de allí, el recuerdo de dos excelentes amigos que nos dieron una mano enorme.



Y finalmente, el autor intelectual de toda la movida. Javier Otero. EL gerente de Citroen en Quito creyó en nuestro proyecto, nos restauró la nave, y hasta nos llevó a comer ceviche. Tante grazie Javier, lo mínimo que podemos hacer al regreso, es poner un busto tuyo sobre la chimenea, y una estatua con tu imagen en el jardín, justo al lado de la de Yuri Simick.


Adiós a la cintura cósmica del sur. Tiempo de surrealidad.


Hoy en la foto surreal: Haces de luz golosos, revolotean perturbando lo estanco. Degluten la oscuridad. Se agitan los exitádos átomos. Despliegan un rayo de cierto color. En longitud de onda cualquiera, desean volar. Latir. Irse lejos. Tal vez volver. Desean girar en el caos, en la entropía. Tal vez no. En el único sitio existente. Aquí. Ahora. Allí, ayer. Allí mañana. Un poco más allá después, o antes del después. O tal vez Hoy. Rozan las cabezas ralas. También las romas y pobladas. Son redundantes y no pretenden nada. ustEd. yO. Todo, todos. Dios. Y se cobra el papel celofán, pues que más se va a cobrar, sino lo ilusorio, colorido y carbonado.

Las siestas en la mitad del mundo son cosa seria. Las tomaban otrora, tigres y mendigos, todos juntos en jaulas custodiadas por siete jibias aladas. Las tomaban de a caballos que nunca abandonaban su curso ecuatorial, seres humanos inclasificados. Las tomaban los frailes y también sus monaguillos, de dos a tres y cuarto, sin comentar lo soñado. En tiempos de Antonieta, las tomaban los sirvientes negros, cucharas standard en mano. Se tomaban diez mil años antes de la invención del dado. Las tomaba Charles Darwin y su bolígrafo dorado. Eso perturbaba a Ftiz Roy, más tenía al resto sin cuidado. Las siguen tomando hoy seres grotescos, como Arturo Puig, Faca, y un puñado de abogados.

Nuestra última parada en Ecuador fue Otavalo. Nos hospedamos en el cuartel de bomberos. Vimos desde la calle (pegados a la vidriera como niños huérfanos), en los televisores de un negocio de electrodomésticos, como Boca salía campeón perdiendo contra Tigre. Y así, nos despedimos de un país que imaginabamos completamente distinto y nos sorprendió gratamente. ¿En qué? Menos bananas y más nieve de la esperada.

La Plaza de ponchos de Otavalo posee un gran colorido, pero esconde un oscuro secreto.

Baldomero se pasea por el mercado con una enorme carga sobre su espalda. Dicen los rumores, que los trapos que transporta envuelven los cuerpos de sus familiares muertos. Su madre pesaba 132 kg, el resto aparentemente son mascotas. En este momento discutimos con Dolores, que no quiere que mencione los rumores sobre Baldomero. "La gente quiere drama -dice Faca- Sino, no existiría crónica".

El 24 por la mañana amanecimos en el cuartel de bomberos de Otavalo. Tras un mes y medio de inmovilidad, nuestros pies se sentían inquietos. ¿Navidad en Colombia o en Ecuador? mmmmm....... ¡COLOMBIA! Mala decisión. Llegamos a la frontera a eso de la una, con la idea de arrivar pronto a Pasto. En migraciones de Ecuador, nos pasamos seis horas bajo un sol inclemente, esperando para que nos pongan un sello borroso (en realidad es una impresora que maraca el pasaporte, pero la idea del sello borroso es más trágica). Se respiraba insurrección en el aire. Los corruptos e hijos de una gran maula (¡pero gran maula!) policías ecuatorianos cobraban U$S 20, y hacían pasar a los "tipos bien", por una puertita trasera. La fila nunca avanzaba y se puso heavy la cosa. Intentamos un motín que fue hábilmente aplacado con helados patalín. Finalmente, y en la oscuridad de la noche, entre vampiros y vampiros guerrilleros...

Llegamos a Colombia, como a las 7. El trámite de la aduana se demoró otra hora más, y nos encontramos dando vueltas por Ipiales (típico pueblo horrendo de frontera). Merry Chrismas. Emulando a José y María, aunque sin Niño, andábamos como bola sin manija buscando un alma güena pa´compartir la navidad. Los bomberos, cortésmente nos cerraron las puertas del destacamento y tuvimos que recurrir a un modesto hotelito, para evitar la nochebuena en la calle. Apenas con tres dólares en el bolsillo, comimos un pollo con papas y degustamos una gaseosa de marca (que venía incluída en el combo chirsmas). La gente lejos de prepararse para la ocasión, compraba corpiños en la calle y se paseaba sin rumbo alguno. No hubo festejo en Ipiales, no lo hubo para los de fuego esta navidad. Lo cierto, extrañamos mucho aquella noche. Lo bueno, ya se nos pasó. A todos los que nos escribieron, un mil gracias. Y que les vuelva todo lo que nos dan. ¡Que les vuelva un millón de veces! Que Maradona les golpee la puerta y les regale un pan dulce Teruel, Te Llevo, o Don Lino (previamente tendría que hacer jueguitos con él obviamente), se lo merecen conejos.

La campiña del sur colombiano. Duelen los ojos de tanta hermosura.

La inconmensurablemente bella, incomprendida, cálida y verde Colombia, es justamente un país de esos que hay que visitar para descubrir por uno mismo. Se puede hablar de ella claro, pero nunca se llegará a entender así, lo que esta tierra susurra al oído. Bueno, como todo ¿no? Nada se aprende hasta que se vive en carne propia. Colombia es tan maravillosa, que no sabemos por donde arrancar a contarles. Las rutas del sur, describen curvas que suben y bajan entre montañas, que a diferencia de todas las que hemos recorrido anteriormente, se encuentran tapizadas por un verde más verde e intenso. Al ser bajos, estos cerros son cálidos y dan a la gente que vive en ellos, su mismo carácter. El colombiano es educado, amable y hospitalario. Supongamos que uno pide una dirección a un taxista, amablemente se recibe la indicación, y se sale andando. Al rato en una intersección, aparece el hombre de la nada (nos estuvo siguiendo sin ser visto) haciendo gestos enloquecido, para que tomemos una curva y nos mantengamos en la buena senda. Así es todo el tiempo, no es extraño que la gente se desvíe de su camino para llevarlo a uno a destino. Es indignante que se hable de este país como se habla, cuan lejana es Colombia de lo que se quiere hacer pensar de ella. De no ser por los miles de carísimos peajes y el precio prohibitivo de la gasolina, esto sería el paraíso.

El 25, partimos rumbo al norte y como Pasto llegó demasiado pronto, seguimos rodando hasta que la tarde empezó a caer. Buscamos una hacienda donde pasar la noche y al segundo intento. ¡BINGO!

La estancia ganadera Yerba Buena, se encuantra entre Pasto y Popayán. Allí William, Luna y Nelson, nos prestaron un pedacito de pasto bajo un árbol donde armamos la carpa. Al día siguiente, arriba a las cinco de la matina para el ordeñe de las vacas (si, persona que niega padrinazgos, aún con tres horas de retraso nos levantamos antes que usted). El mejor nesquilín de nuestras vidas, con leche tibiecita recién extraída a los rumiantes cebuinos, y a compartir un día a lo Clint Eastwood.
No, esta imagen no fue extraída de "Pasión de Gavilanes". En serio.


Al tirarle de la cola a Aurora "la vaca cultural" se pueden oir aleatoriamente. El Mio Cid, Don Quijote de la Mancha, El Martín Fierro, El Lazarillo de Tormes, y todos los cuentos de Laiceca (ese viejo que tenía el bigotón amarillo de tanto fumar puchos, y contaba historias de terror a la noche en TNT). Cinco idiomas a elección, incluyendo el mandarín y la extinta lengua de los atlantes. Funciona con pilas AAA, o a fricción.


Nunca en nuestras vidas vimos un animal más maligno y porfiado que esta vaca, hija de satanás. Tras una corrida a todo vapor, montaña abajo, abriéndose paso entre arbustos y monte, Faca tuvo que lanzarse literalmente al suelo, para no ser embestido por la bestia cuadrúpeda. La lucha duró horas y terminó con el animal semiahogado a orillas del río. Si Rocky hubiera tenido su tesudéz, bajaba a Drago de dos piñas y se ahorraba la muerte de Apolo.


Los de Fuego, "El Patrón" William, Nelson y Luna. Amigazos del camino.

El 27 de diciembre se cumplía un año de viaje. Ese día dejamos Yerba Buena, y trás un breve paso por Popayán, llegamos a Cali. La ciudad es muy grande, y como toda ciudad grande, una complicación pa´ Los de Fuego. Fuimos a dos estaciones de bomberos, y en ambas tuvieron el tupé de rechazar nuestra humilde petición de cama, comida, masajes en los pies, y donación de matafuegos. Yiramos por las calles caleñas como almas en pena, hasta dar con el estacionamiento de un Blockbuster. Allí nos instalamos, abrimos una lata de sardinas con salsa de tomate donada días atrás por "Los Omi", y nos contorsionamos para dormir por cuarta vez en el año, dentro de la nave. Parece que las fechas importantes no son nuestro fuerte. Afortunadamente, todo cambió en aquel mismo momento.


Primero conocimos a Jorge, un Argentino-Colombiano que nos llevó a cenar al día siguiente y aportó a la causa. Luego, mientras nos desperezabamos a la mañana siguiente, apareció un loco en una Harley Davison, charlamos y al ver nuestra penosa condición, nos llevó al hostal donde paraba y nos pagó una noche. Nunca más volvimos a verlo, o saber de él. Su nombre William, su apellido ¿Wallace?

Al llegar a Cali, todo el mundo nos preguntaba ¿vienen para el desfile de autos clásicos? De ahí dedujimos que había un desfile de autos clásicos (astutos como el diablo), y comenzamos a buscar la manera de inscribirnos. Tras un día de apasionantes aventuras, que incluyeron la doma de una ballena franca en la bañera de un manicomio submarino, llegamos a dos horas del inicio de la gala, al sitio de partida. Allí nos desayunamos de que la inscripción costaba $ 70.000 (unos U$S 35), que hubieramos pagado gustosos, pero, no teníamos. Más aventuras loquísimas que incluyeron la suelta de veinticinco millones de palomas, dentro de una fábrica de caretas de Nelson Mandela, siguieron a continuación, para que Julián finalmente, nos invite cordialmente a participar del desfile.

Los colosos persiguen a la nave. El desfile se abrió paso a lo largo de 7,5 kilómetros. La gente gritaba ¡Maradona! y ¡Che, boludo! mientras nos veía pasar. Fue una verdadera gala de lujo automovilístico. A la llegada hicimos unos cuantos amigos. Gerardo y Ana nos invitaron a cenar, Alfonso nos compró un chip para el celu, y conocimos a nuestros queridos Lewis y Patty con quienes compartimos los siguientes cinco días (new year´s night included).



Los Seager nos hospedaron en su casa durante 4 noches y cinco días. Si quedaba alguna duda de la hospitalidad colombiana, aquí muere. A veces, ya no sabemos como actuar ante tanta amabilidad. Tendríamos que pasar el día entero diciendo gracias. Nos brindaron todo con tanta naturalidad y desinterés, que no sabíamos como retribuirles. ¿Con que se paga la confianza? ¿y la amistad?, pues además de eso nos dieron un techo, morfi, y una noche de año nuevo en familia que quedrá por siempre en nuestro cuore. Patty, Lewis, Isa, Connie, Juan Carlos y Juanda, enternamente agradecidos.


Nuestros padres adoptivos caleños.

Ahora seguimos con dirección al norte. Dentro del eje cafetero, ya cruzamos Armenia, Salento y nos encontramos hoy en Pereira. Pero claro, esto quedará para la próxima entrada.
Conejillos, viajamos con ustedes. En estos últimos días los sentimos más arriba del citro que nunca. Sabemos que este viaje que hemos emprendido, no solo nos involucra a nosotros. Muchos viajamos a bordo del viejo 3CV. Eso nos da fuerza, ayuda a la hora de empujar, y esperamos que muchos más sigan subiendo hasta que colapsen las varillas de suspensión. Mientras estemos lejos, vivan con los ojos bien abiertos. Dejen que sus corazones decidan, pues la cabeza es permeable a ciertas ideas horrendas, carbonadas y polímeras. ¡Felíz 2009 conejos! ¡Gracias por acompañarnos en cada kilómetro de nuestro camino! ¡Abarzos, besos y cachetadas ninjas en la lengua para todos!

¡Yuk Punchagamma!

Hoy también en americaencitro....
La sección Gentes con media vuelta de rosca más.
presentando a Luis Najera.

Luis Najera no hace nada casualmente. No por casualidad está parado en ese preciso lugar. Allí la peluca de Einstein es su peluca (y le queda). Si bien no descubrió la ley de la relatividad, la consistencia gomosa del tiempo, ni la receta de los osistos yummy, es un tipo con una vuelta más de rosca. Un genio. El BMW a nuestras espaldas solo uno de los muchos autos que elabora artesanal y artísticamente ¡a MANO! Más manos amigas en nuestro andar desprevenido por la vita.
¡Ah! por cierto, lanzamos la campaña en búsqueda de un nombre para el Citro. Ya no podemos sostener esta situación, más allá de la General Paz y sin identidad. No va más. Aceptamos sugerencias y si alguna suena potable, pues hará historia. Adeu.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Chuck Norris tenía razón.

Quito. Son las tres y cuarenta y nueve de la tarde, en la Argentina (más tres horas), Tigre hace historia. Un aguacero baña la ciudad como cada día. Las calles se transforman en ríos temporales, que arrastran sin tregua, toda clase de objetos. Mientras tanto los más desprevenidos se convierten en veloces pederastas, y el resto abren sus paraguas exhalando resignación.

Días a los que ya nos habíamos desacostumbrado. Días que nada saben de movimiento. Quietud quiteña. La última vez que supieron de "The Fire Ones", salíamos de la selva, cargados de nuevas sensaciones y recuerdos indelebles. Hoy, y con la cuenta extraviada bajo una enorme silueta gris y urbana, recordamos nuestra inolvidable entrada a Quito como algo que pasó hace siglos.

Y este amor nos impulsa hacia situaciones increíbles. Un nuevo récord roto, y otra capital que pone a trabajar su maquinaria magnética, para que nuestros pasos sean tan inútiles como paraguas de sal. Llegando a Quito por Papallacta, una camioneta enciende sus balizas. Nos detenemos, Oswaldo y María Belén, serían de aquí en adelante nuestros amigos y la única mano de la cual nos podemos agarrar, cada vez que la ciudad nos pone a prueba. Tres días pasamos en casa de los Pasquel y de allí en más, conseguir hogar sería una tortura. Para resumir, diremos que nos hemos mudado unas cinco veces en este mes, hemos dormido una noche con Juan y Aymi en la estanciera, (frente al cuartel de policía), paramos en Tababela a una hora de la ciudad (en la finca de un trentino), a pocos metros del aeropuerto y terminamos en un hostal en pleno centro, donde volvemos a pagar por una cama por primera vez desde que dejamos Cusco.

Ni la promesa de resucitación en vivo de Janis Joplin, Jimi Hendrix y el negro funky que parece un mono de Woodstock, lograron convocar algunas almas para el festival Quitu Raimi aquella tarde dominguera. The sixties are gone....

¡Ya nos olvidabamos! Como bien habrán visto, el citro no está en condiciones de seguir rodando, asi que........ ta, ta, ta, taaaannnnn!!!!

De aquí en más seguimos viaje en esta BMW con sidecar, que generosamente nos fue donada por la asociación protectora de viajeros en naves cítricas. No se gasten en preguntar, Loli es Poncharello.


Palos en el camino. A veces aparecen. Estos días han tenido de todo. Buenas, muy buenas, malas y horribles. Faca fue víctima de unos carteristas en el metro. Ciertas puertas se cerraron cuando se suponía que debían abrirse. El tiempo, relativizado hace años por Einstein, perdió toda elasticidad y sabor a tutti - frutti, al ajustarse con presición suficiente, a ciertas máquinas odiosas de bolsillo. Decepciones internacionales y nacionales. Palos en el camino. Palos que entorpecen pero no detienen. No salimos de casa imaginando una ruta templada y sin obstáculos. No salimos a pasear por la rambla. No anhelamos una alfombra roja ante nuestros pies, ni que un cóndor que pone huevos de oro, anide sobre la rueda de auxilio de nuestra nave. Todo lo contrario. Aprendemos. Estamos alerta, nos levantamos y seguimos adelante. Nos volvemos más fuertes, más humanos, más capaces, más seguros de nosotros mismos y nos seguimos moviendo. Respiramos, aflojamos las membranas y así como llega, sin aviso, todo aquello desaparece en una lejanía incógnita.

La Dra. Loli recuerda viejos tiempos. Orgullosa otea una revista que elogia sus logros (Carburando del 5/12. Busquenla en la net, es del diario El Comercio de Ecuador). Extraña a la nave. Tantos kilómetros compartidos y ahora........ y ahora.......

¡BASTA DE FARSAS! La historia sigue así. Aquellos primeros días, montados sobre los casi 3000 msnm de Quito, con los aún inéditos Oswaldo y Belén, contactamos a la gente de Citroen en Ecuador. Actuamos como siempre lo hacemos, con métodos extorsivos y amenzas de bomba, para que finalmente Javier Otero (aún inédito) joven y emprendedor gerente de Mavesa, nos concediera carta libre para trabajar sobre la nave. Sin escrúpulos y con su desfachatez habitual, los de fuego pidieron una batería nueva, paso por los talleres y una restauración completa del bólido. Tras algunas idas y vueltas las peticiones fueron aceptadas y aquel tango sonó revelador en el aire; el que no llora no mama.

Tras casi 27.000 km y un año de viaje, la nave entra a los talleres de Citroen en Quito (Mavesa)para una restauración a fondo. En realidad, hubo un pequeño empujoncito de Faca, que sabiendo que el trato comprendía solo una pintura superficial, llegó al taller y desmanteló el Citro hasta el último tornillo. Atrevido, al reencontrarse con Javier Otero, expuso ciertas teorías dignas de un loco, y como de poetas y locos todos tenemos un poco, Javier se apiadó de su alma y gustoso accedió a hacer un trabajo a fondo. Nosotros, eternamente agradecidos, lo que está haciendo toda esta gente por nosotros, superó nuestras expectativas y definitivamente es una mano enorme para continuar con nuestra aventura.

Desarmar es sencillo. Agarrás un par de herramientas y tirás todo lo que sacás por ahí. Los tornillos se mezclan, los fierros comienzan a metamorfosearse hasta volverse irreconocibles, y en medio del frenesí hasta se puede llegar a beber thinner. El tema viene después, a la hora de levantar nuevamente al noble corcel. ¿Alguien tiene un manual que le sobre o un revolver por ahí?

Eso era......, era....... ¿el cenicero?

Ya sin el pudor de las primeras veces, la nave lo muestra todo sin ruborizarse. Tras el éxito de las primeras fotos XXX, nos llegaron nuevas ofertas de Carburando HOT, Playcar y Coches en Bolas, por las fotos de esta belleza.
Tamo al horno tamo.

El gran maestro Julio, observa perplejo. ¿Por donde arranco?
Periódicos nefastos. Las noticias del globo no son....., bueno son un cagada. Nada alentadoras. Letras en un papel, tinta y fibra vegetal. ¿Verdad? la verdad no está en los diarios. La verdad ni siquiera esta ahí afuera, en lo que se puede ver y tocar. Por eso mejor usamos los diarios para enmascarar.

Faca lima asperezas con la amoladora. Créanos, americaencitro también es trabajo. ¿Por que nos parece escuchar las risas desde acá? Frori ubiquese que usté tampoco es ningún ejemplo ¿eh? El último mes, día tras día a las 8 am entramos al taller, y no paramos de laburar (salvo a la una de la tarde que almorzamos mirando como el único y genial Chuck Norris tira patadas ninjas a mansalva), hasta las siete u ocho de la noche. Los sábados entramos una hora más tarde y salimos tempranito.
La rutina, tomar el trole todas las mañan... esperen, el trole es un capítulo aparte que merece ser desarrollado. Quito es un chorizo. La ciudad se sitúa en un valle rodeado de montañas (si no fuera así no sería un valle ¿no?), pero lo peculiar es que este valle es angosto y largo, por lo cual el tráfico en la ciudad es complicado. Más allá de que el número de habitantes no sea inmenso (algo menos de dos millones), el metro y el trole, van atestados de gente desafiando los límites de lo absurdo. Ambos, tienen el sistema de fuelle que une dos colectivos y cuenta cada unidad con tres puertas dobles. El tema es que la gente sube y se aprieta como sardinas enlatadas, y cuando ya parece que no entra un alma más, se ponen afuera y dejan que las puertas al cerrarse los metan a presión. Es increíble, llega un momento en que no distinguís tus miembros de los ajenos y eso ya es peligroso. Hoy vimos a un gordito con una tecnica impecable, entrar en el trole que nos trajo a casa. Nos vimos obligados a felicitarlo por su habil maniobra. Prometemos un videito.
Pues si soltaran, se desataría en el mundo físico, un caos que pocos estarían dispuestos a abandonar. Gali, es potente y sabe que las sombras están sobrevaluadas. Venber vió como los fenicios parían a los cartagineses, y estos a otros tantos hasta llegar a Sarkozy. Rara vez habla de ello. Miterrand siente que nada le puede ser enseñado, y se limita a buscar respuestas en el agarre perfecto. Lógico para una pinza de ajuste. En tiempos donde todo es aparente, las necesitamos. En medio de la marea informática, ellas son el elemento flotante. Más son pinzas de ajuste y nunca lo dan todo. Chuta.
Indignado por la falta de reconocimineto Don Fernando tira un chisporroteo interestelar. Pintura, ¿solo pintura? ¿Como pueden ser capaces de decir que solo están pintando el auto cuando se suelda, se endereza, se masilla, se lija, se vuelve a masillar, se camellea y se camellea sin parar? El hombre de la máscara se siente traicionado pero la fama llegará para él pronto. De veras que nuestros días en el taller no se limitan a lijar y lijar, hasta que la masilla aspirada te derrite el cerebro. Son mucho más que eso. Julio y Fernando se han vuelto grandes amigos, con quienes compartimos muchísimo y nos han dado una gran mano con cuestiones extra citroneras también. Gente increíble que hace que todos los idiotas del mundo, no logren arruinar nuestro ánimo. A ustedes y a Chuck, gracias.
Pero no todo tiene que ver con pistones y rulemanes. Estamos en la capital del Ecuador. Demos un pequeño paseo.
Desde la ventana de nuestra habitación en el Hostal Sucre, podemos ver cada mañana como en la Plaza San Francisco, una bandada de palomas rodea a un grupo de humanos para exigir maíz y billete por los derechos sobre el símbolo de la paz.
Ahora, si subimos a la terraza para colgar las pilchas...

Entre sábanas y calzones, la virgen del panecillo asoma.

Dario es de Trento, Italia. Mezcla carne de pollo, res y trucha en el asado. Apoya la poligamia y cada tanto pone esa cancion que decía "Noti magique, incresento un gole, soto el chelo, de un delgado italiani". Buenísima. Come como lo hace un perro, y utiliza ese recurso para ganar chicas. No podemos dar fe de que alguna vez le haya resultado, pero no pierde oportunidad para hacerlo. Nos hospedó durante 15 días en su casa atrás del aeropuerto (imposible dormir más de 4 horas seguidas), y otros tantos en su finca en Tababela. Cada mañana radio italia al mango y el clásico desayuno a la italiiiiana (que no se diferencia en nada de uno argentino). Se fue a Trento y no volvio nunca mas.

The Surreal Photograph. No hay gatos, sino fotos de gatos que se parecen a gatos. El enigma se plantea, sin elegancia. Pura casualidad. Siete manos cortan cerdo. Ocho niños muerden carne. Caen rendidos, sin cansancio mas druidas. La roca pierde sustancia. El subsuelo se vuelve camino. Oculto, olvidado.
Obvio, pero con trampa.
Las inferiores de River. Si, mejor dediquense al tamborileo.

Rodeada por la mafia italiana. Nombres, procedencias y armas predilectas. Loli (Mar del Plata, aguja de tejer al rojo vivo), Dario (Trento, nunchaku), Stefania (Milan, gomera con bulones), Matías (cerca de Trento, envases de vidrio) y Cecilia, o Chechilia (Parma, queso parmesano pasado).


Con esta callejuela quiteña los vamos dejando tiraus. Teniamos muchisimo mas para mostrar ycontar, pero nos pasamos el dia en el taller y si seguimos asi no publicamos nada. Conformense con lo que hay. Hay mojarra. Por lo pronto anunciamos la llegada de repuestos desde la Argentina (muchas gracias a todos los conejos y al oso laborioso). Carburador nuevo! y otras chucherias indispensables para el transitar homogeneo. Agradecidos a Quito, pero con ganas locas de volver a abrazar a la madre tierra nos despedimos.

Disculpen pero en la segunda maquina que usamos (que es esta) no se pueden poner los tildes. Aun asi. Recomendados del dia. Comer flan sin respirar. Andar en patineta sin respirar. Reponer ese objeto respirando. Reposar sin objeto y sin respirar. *leer imaginando el susurro Arturo Puig en calzones, con un whiskey extra añejo en la mano* Si van a tomar capucchino..... que sea de Omi. Y chau pinela. Les queremos y extrañamos. Besos, abrazos y mordiscones en la cola para todos!

Yuk Punchagamma!!!

martes, 2 de diciembre de 2008