Quito. Son las tres y cuarenta y nueve de la tarde, en la Argentina (más tres horas), Tigre hace historia. Un aguacero baña la ciudad como cada día. Las calles se transforman en ríos temporales, que arrastran sin tregua, toda clase de objetos. Mientras tanto los más desprevenidos se convierten en veloces pederastas, y el resto abren sus paraguas exhalando resignación.
Días a los que ya nos habíamos desacostumbrado. Días que nada saben de movimiento. Quietud quiteña. La última vez que supieron de "The Fire Ones", salíamos de la selva, cargados de nuevas sensaciones y recuerdos indelebles. Hoy, y con la cuenta extraviada bajo una enorme silueta gris y urbana, recordamos nuestra inolvidable entrada a Quito como algo que pasó hace siglos. Y este amor nos impulsa hacia situaciones increíbles. Un nuevo récord roto, y otra capital que pone a trabajar su maquinaria magnética, para que nuestros pasos sean tan inútiles como paraguas de sal. Llegando a Quito por Papallacta, una camioneta enciende sus balizas. Nos detenemos, Oswaldo y María Belén, serían de aquí en adelante nuestros amigos y la única mano de la cual nos podemos agarrar, cada vez que la ciudad nos pone a prueba. Tres días pasamos en casa de los Pasquel y de allí en más, conseguir hogar sería una tortura. Para resumir, diremos que nos hemos mudado unas cinco veces en este mes, hemos dormido una noche con Juan y Aymi en la estanciera, (frente al cuartel de policía), paramos en Tababela a una hora de la ciudad (en la finca de un trentino), a pocos metros del aeropuerto y terminamos en un hostal en pleno centro, donde volvemos a pagar por una cama por primera vez desde que dejamos Cusco.
Ni la promesa de resucitación en vivo de Janis Joplin, Jimi Hendrix y el negro funky que parece un mono de Woodstock, lograron convocar algunas almas para el festival Quitu Raimi aquella tarde dominguera. The sixties are gone....
¡Ya nos olvidabamos! Como bien habrán visto, el citro no está en condiciones de seguir rodando, asi que........ ta, ta, ta, taaaannnnn!!!! De aquí en más seguimos viaje en esta BMW con sidecar, que generosamente nos fue donada por la asociación protectora de viajeros en naves cítricas. No se gasten en preguntar, Loli es Poncharello.
Palos en el camino. A veces aparecen. Estos días han tenido de todo. Buenas, muy buenas, malas y horribles. Faca fue víctima de unos carteristas en el metro. Ciertas puertas se cerraron cuando se suponía que debían abrirse. El tiempo, relativizado hace años por Einstein, perdió toda elasticidad y sabor a tutti - frutti, al ajustarse con presición suficiente, a ciertas máquinas odiosas de bolsillo. Decepciones internacionales y nacionales. Palos en el camino. Palos que entorpecen pero no detienen. No salimos de casa imaginando una ruta templada y sin obstáculos. No salimos a pasear por la rambla. No anhelamos una alfombra roja ante nuestros pies, ni que un cóndor que pone huevos de oro, anide sobre la rueda de auxilio de nuestra nave. Todo lo contrario. Aprendemos. Estamos alerta, nos levantamos y seguimos adelante. Nos volvemos más fuertes, más humanos, más capaces, más seguros de nosotros mismos y nos seguimos moviendo. Respiramos, aflojamos las membranas y así como llega, sin aviso, todo aquello desaparece en una lejanía incógnita. La Dra. Loli recuerda viejos tiempos. Orgullosa otea una revista que elogia sus logros (Carburando del 5/12. Busquenla en la net, es del diario El Comercio de Ecuador). Extraña a la nave. Tantos kilómetros compartidos y ahora........ y ahora.......
¡BASTA DE FARSAS! La historia sigue así. Aquellos primeros días, montados sobre los casi 3000 msnm de Quito, con los aún inéditos Oswaldo y Belén, contactamos a la gente de Citroen en Ecuador. Actuamos como siempre lo hacemos, con métodos extorsivos y amenzas de bomba, para que finalmente Javier Otero (aún inédito) joven y emprendedor gerente de Mavesa, nos concediera carta libre para trabajar sobre la nave. Sin escrúpulos y con su desfachatez habitual, los de fuego pidieron una batería nueva, paso por los talleres y una restauración completa del bólido. Tras algunas idas y vueltas las peticiones fueron aceptadas y aquel tango sonó revelador en el aire; el que no llora no mama. Tras casi 27.000 km y un año de viaje, la nave entra a los talleres de Citroen en Quito (Mavesa)para una restauración a fondo. En realidad, hubo un pequeño empujoncito de Faca, que sabiendo que el trato comprendía solo una pintura superficial, llegó al taller y desmanteló el Citro hasta el último tornillo. Atrevido, al reencontrarse con Javier Otero, expuso ciertas teorías dignas de un loco, y como de poetas y locos todos tenemos un poco, Javier se apiadó de su alma y gustoso accedió a hacer un trabajo a fondo. Nosotros, eternamente agradecidos, lo que está haciendo toda esta gente por nosotros, superó nuestras expectativas y definitivamente es una mano enorme para continuar con nuestra aventura.
Desarmar es sencillo. Agarrás un par de herramientas y tirás todo lo que sacás por ahí. Los tornillos se mezclan, los fierros comienzan a metamorfosearse hasta volverse irreconocibles, y en medio del frenesí hasta se puede llegar a beber thinner. El tema viene después, a la hora de levantar nuevamente al noble corcel. ¿Alguien tiene un manual que le sobre o un revolver por ahí?
Con esta callejuela quiteña los vamos dejando tiraus. Teniamos muchisimo mas para mostrar ycontar, pero nos pasamos el dia en el taller y si seguimos asi no publicamos nada. Conformense con lo que hay. Hay mojarra. Por lo pronto anunciamos la llegada de repuestos desde la Argentina (muchas gracias a todos los conejos y al oso laborioso). Carburador nuevo! y otras chucherias indispensables para el transitar homogeneo. Agradecidos a Quito, pero con ganas locas de volver a abrazar a la madre tierra nos despedimos.
Disculpen pero en la segunda maquina que usamos (que es esta) no se pueden poner los tildes. Aun asi. Recomendados del dia. Comer flan sin respirar. Andar en patineta sin respirar. Reponer ese objeto respirando. Reposar sin objeto y sin respirar. *leer imaginando el susurro Arturo Puig en calzones, con un whiskey extra añejo en la mano* Si van a tomar capucchino..... que sea de Omi. Y chau pinela. Les queremos y extrañamos. Besos, abrazos y mordiscones en la cola para todos!
Yuk Punchagamma!!!