martes, 2 de febrero de 2010

Ganaron los Duendes

Una figura desdibujada asoma de entre el polvo y la tierra. Habiendo incluso quienes lo daban por muerto, pudo con su propio peso y el de la montaña que se había posado sobre sus hombros.

Siempre hay razones para desaparecer. Siempre hay razones para retornar. En este caso, un poco de esto y un poco de aquello, nada en particular. Aprovechamos este anonimato pasajero para hacer lo de siempre. Movernos un poco más pa' l norte.

Cuando los dejamos estabamos en Chiapas, más precisamente en San Cristóbal de las Casas, y nuestra posición acual es La Paz, Baja California (miles de kilometros arriba en el mapa). Por eso a mover los dedos, hay muchísimo que contar.

¡¡¡Pero primero lo primero!!! ¡¡¡GANARON LOS DUENDES!!!

Si bien el resultado final de la encuesta estuvo muy cerrado, un voto inclinó la balanza a favor de los simpáticos enanos barbudos. Por "Definitivamente si" hubo 17 votos. Por la opción "Dependiendo de la humedad atmosférica, podría ser" 16. Y apenas 8 votos para "No, ni a patadas ninjas".
Esto significa que el 81% de los votantes, o cree fervientemente en la existencia de seres que la ciencia considera mitológicos, o cree fervientemente en la existencia de seres que la ciencia considera mitológicos dependiendo de la humedad atmosférica. Los primeros podrían considerarse románticos o soñadores. Posiblemente se resisten juvenilmente a abandonar la magia del mundo. Y a pesar de saber, muy en su interior, que su si expresa más un deseo que una postura real, prefieren desprenderse del lastre de lo cotidiano y se animan volar (aunque sea cortito y a baja altura, vuelan). Los segundos necesitan urgentemente ayuda profesional, para retornar a un planeta que abandonaron ya hace mucho (con un poco de suerte, ya jamás seran alcanzados en su viaje a través de la galaxia del hombre). Nuestras felicitaciones a ambos. Por supuesto, se hacen extensivas estas también, a todos los seres barbados de puntiagudos sombreros.

Dejamos San Cristóbal y retornamos a las rutas aztecas junto Miri (que seguro votó a favor de los duendes, y posiblemente habla con ellos a diario) y Victor (que es el que impide que los pies de Miriam se despeguen demasiado de la tierra) siguiendo a la nave de cerca. Tras unos cientos de kilómetros descendiendo casi 2000 metros hasta los 500 msnm, llegamos a Tuxtla Gutierrez donde nos esperaban Paul, Mary y su familia para regalarle un par de calcos mas a la nave, unas playeras y refrescar nuestras gargantas sedientas, con un vaso de gaseosa de marca. Como siempre, México nos muestra lo lindo de su gente que nos recibió con muchísimo afecto y hospitalidad.
Esa misma tarde nos libramos del trafico infernal de Tuxtla e iniciamos el tranquilo ascenso al majestuoso cañon del sumidero.

El Cañón del Sumidero eleva sus paredes rocosas a más de mil metros por encima de la superficie del río Grijalva. Su belleza se impone en el extenso paisaje de geografía atenuada, que pierde su existencia en un horizonte lejano y prometedor. Casi no hay criatura que domine este espacio. Los cocodrilos deben conformarse chapoteando en el descuidado curso de agua, a los pies de aquellas paredes enternas. Chupacabras, clamares gigantes y extraterrestres (de otros planetas) quedan muy lejos de este muro sólido y no son más que testigos a la distancia, dejando así la hegemonia del sitio a otros seres alados. Son los zopilotes quienes logran abarcarlo en toda su enormidad. Literalmente, haciendo zumbar sus alas, dan cátedra de vuelo ante nuestros ojos, que envidiosos deben conformarse con imaginar aquel mundo sin gravedad y sin barreras. Se elevan y descienden a gran velocidad, aprovechando las corrientes de aire que aceleran su andar contra las altísimas paredes, mientras el sol vomita sus últimos rayos y regala a nuestros huesos un último instante de calor.

La noche nos sorprendió en el cañon por lo que pedimos permiso para levantar campamento alliímismo. Sopita instantanea y a la cama.

Partimos hacia Oaxaca y desde el principio la cosa pintó muy bien. El camino se vistió de desierto y el pasiaje detras de cada curva que pasaba se volvía más hermoso. La ruta serpentea entre montañas relativamente bajas, las naves se mueven lento y aprovechamos para disfrutar cada segundo en esta carretera de ensueño. A los lados no mucho, algunos cactus en su batalla eterna contra la falta de humedad y unos cuantos sembrados de maguey (planta que se utiliza para hacer mezcal), en las laderas de las montañas. A diferencia de Argentina, en México, una gran proporción de la tierra es cultivada por pequeños granjeros. Gran parte de la producción agrícola se comercializa informalmente, muchas veces en pequeños puestos o mercados. Esto favorece la economía de mucha gente humilde, que todavía encuentran en su lugar (el campo) una alternativa valida para vivir. Imaginamos que esto tendrá que ver con las varias revueltas populares llevadas adelante en México a lo largo de su historia,  principalmente por el campesinado. Si bien vemos aquí también el latifundio (y las tierras más ricas del pais quedan, como en toda latinamérica, en unas pocas manos acaudaladas) aun en grandes extensiones los campesinos e indígenas se salvan de tener que vivir vidas ajenas, mendigando miserablemente, o trabajando a cambio de salarios de hambre en ciudades enfermas de ambición.



El paisaje del estado Oaxaca, nos envuelve completamente.

Las plantaciones de Maguey se abren sitio en escarpadas laderas y planicies resecas. Otro buen ejemplo de lo que hablamos, llegando a Oaxaca pasamos por Matatlan, la capital del mezcal (bebida de altisima graduacion alcoholica, similar al tequila). Lejos de haber tan solo una gran fabrica industrial de mezcal, proliferan a lo largo del camino decenas de pequeños productores que venden su trabajo artesanal terminado, en austeras capsulas vidriadas de felicidad.

¿Apetece un gusano tal vez?
Ya llegados a la increiblemente bella y colonial Oaxaca, paseamos un rato por el centro historico, y nos fuimos en busca de nuestros buenos amigos del camino, los bomberos voluntarios.
A lo largo y ancho de Mexico, los bomberos voluntarios nos han recibido siempre con una infinita amabilidad, borrando de nuestro horizonte aquella incertidumbre, que de tanto en tanto masticamos al ver caer el sol, sin saber donde levantar nuestra carpa guatemalteca.

Oaxaca es una de esas ciudades imperdibles de Mexico. Realmente, los mexicanos se han esmerado en conservar estas joyas de la arquitectura colonial, burlandose del tiempo y sus secuaces erosivos. El resultado: San Cristobal de las Casas, Oaxaca, Taxco, Morelia, San Miguel de Allende, Guanajuato y mil sitios mas que bien merecen el titulo de "pueblos magicos". Reconforta en verdad caminar por estas calles imperecederas, reconforta respirar aires de perdurabilidad en estos tiempos modernos y descartables. Mexico tiene tanta magia, tanta gravedad, tanta historia y verdad en cada piedra, en cada rincon de ciudad o rafaga de viento del valle, que incita a respirar. Incita a querer atrapar toda esta belleza y toda esta historia con cada bocanada de aire que tomamos. La identidad mexicana es infinitamente rica. Este pais deberia sentirse orgulloso del pasado que lo engrandece, aquel pasado de hombres inspirados y gigantescos que aun viven en cada particula de tierra, cada cerro sin nombre y cada niño que nace bajo el cielo del aguila que devora la serpiente posada sobre el nopal. La serpiente emplumada vuela por encima de todas nuestras cabezas. No entiendo el afan por seguir aguilas ajenas. Quetzacoatl vuela sobre todas nuestras cabezas, solo hace falta querer verla.

Como hermanos latinoamericanos que apenas nos regalamos cinco meses en este paraiso de tierra y fuego sagrados, dejenos expresar nuestro profundo agradecimiento y admiracion por Mexico y su gente que nos ha demostrado una grandeza y generosidad inifinitas.

QUE VIVA QUETZACOATL!!! QUE VIVA MEXICO!!!

Vic y Miriam se fueron a degustar unos ricos mezcales a Matatlan mientras nosotros atendiamos nuestros negocios. Sacamos un permiso municipal para vender bijoux, y accedieron a que lo hagamos durante un fin de semana en una pequeña plaza, alejada unas diez cuadras del corazon de la ciudad. Ademas conseguimos que nos hagan una nota en el diario mas leido de la ciudad. Los periodistas nos trataron muy amablemente (hasta nos ofrecieron casa, ya que el sitio que los bomberos nos habian destinado para las carpas, estaba ahora ocupado por un tianguis {mercado callejero ambulante}) y se entusiasmaron tanto con nuestro viaje, que llamaron a unos colegas de TV Azteca que nos entrevistaron ese mismo dia por la tarde. Mientras esperabamos tranquilamente el encuentro, La Peque hacia bijoux sentada dentro del auto y yo aprovechaba lo agradable de la tarde para leer un poco. Saque nuestro banquito plegable a la vereda y me deje llevar a tierras aun mas lejanas, acompañando a Marco Polo en sus fantasticos viajes.

Esta es la tranquilidad que nos han otorgado estos mas de dos años de viaje ininterrumpido. Sin un sitio en donde dormir, en una ciudad que recien comenzamos a conocer y nosotros armando bijoux o leyendo. El mundo es la sala de estar de nuestra casa.
Y nada tiene que ver esto con la inconciencia, al contrario. Esta calama nace del conocimiento absoluto de como ha funcionado todo hasta aqui. Dejarse arrastrar por la corriente, no luchar contra ella. Procurar, en la medida de nuestras posibilidades, abandonar esa gran ilusion de control que nos posee. Controlar y poseer, da tranquilidad al hombre. Clasificar el entorno, meterlo en cajas. Guardarlo bajo llave, hacer copias de seguridad. No dejar que el imprevisto se haga dueño de la escena y nuestro devenir, ese es el gran deporte mundial al que nos hemos acostumbrado. La incertidumbre incomoda, da comezon y nos pone en jaque, pero al fin de cuentas, es inevitable. Una vez mas el miedo, haciendo chiquito al hombre, impideindole abrazar todo lo que le rodea.
Todo lo que controlamos es una sombra, y eso solo, si el angulo de la luz es el indicado.
Y abrazandonos al milagro de lo que pueda suceder, es que suceden las cosas. Mientras leia yo acerca de la sabiduria del Kublai Khan y sus encomiendas a Marco Polo, llega de la nada un pefecto extraño de blancas barbas y me hace dos preguntas. ¿Tu estas viajando en este carro? ¿Ya tienes donde quedarte aqui en Oaxaca?
Medio minuto mas tarde, ya habia abandonado La Peque sus pinzas, y el bueno de Marco con todo y sus copas voladoras, descansaban entre oscuras paginas cerradas. Seguimos de cerca al auto de Toño que nos alejo unos cuantos kilometros de la ciudad, hasta llegar a su casa. Asi de sencillo, sin mayores preambulos, sin especulaciones o calculos. Cuando se habla el mismo idioma, un vistazo directo a los ojos de alguien, es mas que suficiente para lo que se ocupe.
Este portugues con corazon brasilero, viajero hasta los tuetanos y que recorrio todo Brasil en un Vespa hace ya algunos años, nos abrio las puertas de su hogar, como si nos conociera de toda la vida.
Toño, Norma y Toto hicieron lugar en la casa y en sus corazones pa' nosotros. Compartimos tres dias hermosos junto a ellos con cenas para recodar eternamente. ¿Y que hacen los estacionarios en la foto? Juancho y Aymi acababan de llegar a Oacaxa, nos juntamos como solemos hacerlo, con la velocidad del rayo, y nuestros buenos amigos sin dudarlo, agregaron dos platos a la mesa.
Ni hay palabras para expresar nuestro agradecimiento, ni las hay para explicar la satisfaccion que es, dejar en cada sitio que pisamos amigos como estos. Molte Grazie!
Abrazar al mundo con brazos de hombre gigante, de eso se trata, nada mas.
Como siempre el color domina las calles de todo Mexico, que de alguna forma se las arregla para vivir de fiesta etrenamente.
La nota que nos hicieron en TV Azteca, saldria unos cuantos dias mas tarde a nivel nacional y nos abriria mil puertas a lo largo y ancho de toda la republica. Los astros alineados, nos allanaban el camino al norte una vez mas.
Ademas, con el permiso obtenido, pudimos juntar unos cuantos morlacos, para seguir viaje mas tranquilos.
A veces nos preguntamos si no sera demasiado buena la vida, ¿que hicimos para merecer tanto?
Rodeados de buenos amigos, conociendo las maravillas del mundo y sintiendonos plenos de amor y alegria. ¿Como diablos vamos a hacer para volver a los horarios y la rutina? ¿Lo haremos alguna vez? Si alguno lo sabe, por favor no diga nada.
Hasta aqui llegamos con Vic y Miri, los chicos siguen su camino al DF y le pasan la posta a Aymi y Juancho con quienes enfilamos las naves hacia la costa del Pacifico, para pasar la navidad en la playa. Nada de despedidas tristes, dentro de una semanita nos reencontraremos en la gran capital mexicana.
Ni recuerdo cuantos kilometros hicimos aquel dia. Si recuerdo haber trepado montañas hasta perdernos en inmensos bosques de pinos, recuerdo haber llegado a la cima y nuestro descenso pausado y suave, deslizandonos a traves de infinitas curvas con las naves. Sin prisas, con un paciencia que pocas veces recuerdo en mi, moviendonos mas lento cada vez, disfrutando el camino y dejando que el atardecer nos alcance donde se lo proponga. Y en ningun lugar, paramos. Habia alli una casita humilde, golpeamos la puerta y timidamente asomo una doña bien entrada en años. Le solicitamos permiso para levantar nuestra carpita guatemalteca, a lo que accedio amablemente. Mas tarde junto a su esposo, nos prepararon una cena tipica mexicana. Comimos iluminados por la escasa luz del fogon, alimentado con una madera muy resinosa de pino que parecia eterna. El ocote se consumia lentamente, mientras hablabamos de una manera no muy fluida con los dueños de casa. De tanto en tanto, el silencio invadia el lugar y entonces alcanzabamos a escuhar con mas claridad el crujir de la madera ardiendo.
Y recuerdo que aquella noche paso, con silencio de bosque, iluminada por cien mil estrellas.

El resto del descenso hasta la costa fue igualmente pausado. Aun asi, llegamos temprano a Mazunte, nuestra primera parada sobre la costa del Pacifico mexicano. Los pelicanos hacian su demostracion de habilidad habitual, pegando su panza a las olas, aprovechando el aire que los mantiene en perfecto planeo sin siquiera mover las alas. Se elevaban para lanzarse en picada, haciendo pequeños ajustes en su trayectoria con las puntas de las alas, y estirando el cogote en el instante final para atrapar un puñado de sardinas. Tirados en la arena disfrutamos del alucinante espectaculo y despejamos un poco mas nuestras mentes, embriagadas de tranquilidad.


El hombre es la medida del hombre.
Acampamos aquella noche en Mazunte, en la propiedad de una familia sencilla. Encendimos un fogon con leña que juntamos en el lecho del rio seco y cenamos unas quesadillas. A la mañana siguiente seguimos viaje hasta Puerto Escondido. Este sitio tiene mucho renombre, pero nos habiamos hecho a la idea de algo menos urbanizado. ¿Que mas da? El lugar no importa, la compañia no podria ser mejor para pasar la nochebuena. Efectivamente era 24 de diciembre (esto da la pauta de lo atrasado que estoy con el blog) y nos dispusimos a buscar un lugar tranquilo donde pasar la navidad. Recorrimos la playa de Zicatela hasta el final, donde encontramos un descampado para armar la carpa y preparar el festin.

Hace exactamente un año estabamos entrando a Colombia de noche, tras un dia casi completo perdido en migraciones de Ecuador. Pasamos aquella navidad en Ipiales, sin festejo, solos pensando en nuestras familias. Aquella vez invertimos los ultimos pesos que teniamos, en pagar un hotelito ya que ni con los bomberos tuvimos suerte. Cuan distinta fue la navidad este año. Preparamos una mega picada muy mexicanizada, con guacamole, salchichitas, frijoles y una buena botella de ron para brindar a medianoche. Siempre pensando en nuestras familias y amigos tanto en argentina, como en el camino. Junto a Aymi y Juancho, nuestros super amigos estacionarios que ya se han convertido casi en hermanos. Con tanto compartido desde aquel encuentro en Cuenca, con diferencias y similitudes que nos enriquecen y nos enseñan, con tanto vivido juntos. Un momento que el tiempo ya no puede alcanzar, algo unico. Y por si todo esto fuera poco, con la compañia sorpresiva de un pequeño alienigena que llego a acampar a unos pocos metros de nuestro lugar. Mmgrrummeiligh.
Gracias Aymi y Juancho por aquella noche irrepetible.

Terde vio el cartelito Dr. Faca, flor de revolcada le pegaron las olas de Zicatela. Casi enviuda la Peque en las visperas de la nochebuena, pero como siempre, salimos con la frente en alto.

¿Y a donde vas ahora Mork?
Nuevamente a decir adios. Los de Fuego seguimos viaje trepando las montañas una vez mas hacia Cuernavaca, dejando a los chicos en la playa. Se quedan esperando la llegada de amigos de Argentina.
Antes de llegar a la casa donde nos esperan Victor y Miriam, pasamos por la increible Taxco, en el estado de Guerrero. Subimos a mas de 1700 msnm, es gracioso, estamos mas obsesionados con la altitud y la geografia, que con los kilometros recorridos, pero claro, esto tiene una explicacion logica. Nuestro Citroen de dos cilindros, varia muchisimo su andar con la falta de oxigeno, y la pobre potencia del motor, es llevada al limite de sus posibilidades cuando andamos sobre las montañas. Primera, segunda y a aguantarsela.
Taxco, ha prosperado enormemente garcias a las importantes minas de plata que se encuentran a su alrededor. De hecho a su nacimiento alla por el 1528 (segun dicen, primera mina colonial de America), el pueblo mismo era la inagotable mina. Aun hoy la plata abunda en el lugar y sus calles estan colmadas de vendedores y artesanos.

Atardece en Taxco y tenemos que buscar donde dormir. Armamos la carpita en una plaza cerrada colonial de ensueño. Los muchachos de Defensa Civil nos prestan sus instalaciones para la ducha y el baño. Ma' que hotel de cinco estrellas! El nuestro tiene mil, como dice el Calamar.
En todo el centro de Mexico, pueden verse las catedrales y edificios coloniales mas hermosos del continente.
"Belleza con papalote".
"Belleza con flores".
Nos paseamos por las estrechisimas callecitas de Taxco, sus laberinticos pasajes y escaleras nos llevan a donde quieren. El mayor espectaculo lo dan los bochitos, que suben y bajan por las infernales pendientes empedradas como cabras de montaña. En Taxco los taxis son todos bochos, hay cientos por toda la ciudad, lo cual le da la apariencia de un hormiguero. Como las calles son muy angostas, los autitos deben cederse el paso, detenerse en medio de las trepadas, hacerse a un lado y todo con una maestria genial. Ademas miles de peatones dificultan aun mas este caos. El comercio florece en las calles que se encuentran saturadas de vendedores ambulantes, puestos informales y clientes curiosos. Todo esto adornado con la clasica paleta multicolor Mexicana. Las casitas con sus tejas al estilo español intactas, sus balcones de hierro forjado, sus fachadas pintadas de blanco y apuntaladas sobre la solida roca, dan la impresion de ser indestructibles. Asi es Taxco, otro pueblo magico que nos robo el aliento y supero ampliamente nuestra capacidad de imaginar belleza.

Ahora si estabamos listos para llegar con los chicos. Creiamos nosotros que la casita se encontraba en Cuernavaca, pero alli nos enteramos de que debiamos seguir hasta un pueblito llamado Oaxtepec. La verdad es que no nos resulto sencillo hacerlo. En todo pais existen dos clases de carreteras, las de cuota, mas modernas, mejor señalizadas y atenuadas, y las libres. Nosotros viajamos como es de esperar por las libres, asi nos ahorramos el peaje y conocemos ademas los innumerables pueblitos del inerior. Lo malo es que estos suelen estar asociados a los malditos topes, que tienen la capacidad de llevar a la locura hasta al conductor mas paciente. Ni en Guatemala hay tantos topes como en este pais. Tras una o dos perdidas saliendo de los pueblos, que ademas por ser fin de semana, se encontraban un tanto convulsionados con visitantes del DF, llegamos a Oaxtepec.

El reencuentro con el doctor Perozzo y la loca de los duendes, amerito la innaguracion de la "Pampa I" que cumplio ampliamente las espectativas de los comensales. Compartimos dos dias con los chicos que nos dejaron para ir a pasar el año nuevo con la familia al DF.

Loli y Miriam, mejor conocidas como "Las Damas Catastroficas", vuelven a sonreir juntas. Ahora pueden destruir tranquilas todo lo que las rodea, amparadas la una en la fortaleza de la otra. Nos, los maridos unidos en la desgracia, nos reconfortamos dandonos palmadas en sendas espaldas, mientras escuchamos estoicamente el sonido de mil artefactos destruidos. Vasos, platos y demas cachibaches caen ininterrumpidamente, en un vallet de destruccion desarticulado, atraidos por las fuerzas gravitacionales hacia un suelo que recibe orondo, de las manos mantecosas de las nombradas feminas, los bienes prontos a ser desmembrados.
La triste realidad de nos, los maridos unidos en la desgracias, contrasta con nuestra identidad oculta. Como angeles de la electricidad, empuñamos pinzas y pelacables para dar a la instalacion de la casa nueva vida, y luz a las pupilas esperanzadas de las muchachas, que encontraron el camino perdido en tiempos de oscuridad. Otro exito cosechado, bajo el mando firme aunque candido del Doctor V. Perozzo.

Otra comida exotica para apuntar en la bitacora. Chapulines en su tinta, o sea, grillos con guacamole, servidos como no podia ser de otra manera, sobre una tortilla de maiz.
Y el año nuevo, el tercero en nuestra era viajera, nos encontro compartiendo en la intimidad unas riquisimas croquetas de papa, huevos y tomates rellenos que Loli preparo con su mano experta. La casita que nos prestaron durante una semana en Lomas de Cocoyoc, fue el lugar justo para poner orden en la nave. Cambiamos aceite, bujias y platinos, regulamos valvulas y salimos con impetu renovadon hacia la mitica capital, donde una vez mas encontrariamos a la muchachada.

Y vos sabes, esto es asiiiiiiiiiii..... Unos cocinan...

... y otros comen.
Año nuevo, misma vida. Una vida que se ha vuelto magica, insospechada e ingravida. Todo esto, gracias a mi Peque hermosa, que se las arregla para vivr con infinita naturalidad, lo que para la mayoria de las mujeres seria catastrofico. Durmiendo en nuestra carpita guatemalteca donde nos agarra la noche, haciendo amigos nuevos cada dia. Descubriendo la magia del mundo, dejando atras lo que nos limita y torneando la realidad a nuestra medida. Preparando cafe con leche dentro de la nave mientras avanzamos, inventando almuerzos sin fuego, sentada en una butaca reclinable que no puede reclinarse debido a los bartulos que ocupan todo el auto. Otro año con los ojos bien abiertos, abrazandonos a la idea de ser hombres gigantes, atrapando cielos inabarcables y pisando la tierra del ahora. Subiendo en primera si hace falta, ensordecidos por el ruido infernal de nuestro motor de dos cilindros. Todo gracias a mi princesa que baila sobre una nuez y mi nave indestructible que nos abre paso a ambos por las rutas de la hermosa America. Este es el año en que pisamos Alaska.
Nos preguntan si no nos da miedo viajar asi, si no estamos cansados. Miedo nos da saber que va a terminar. Pucha....
Y eso es todo por ahora, los tildes se los debo para cuando encuentre una maquina que los tenga. Ya estamos por recuperar la compu, por lo que prometo ponerme al dia pronto con toda esta historia y poder caminar mas sobre nuestras huellas actuales. En el mientras tanto lo de siempre, muchas patadas ninjas para todos, codazos en la cola y cabezasos en el coxis.
Arrivederci e buonafortuna conejillos!!!

sábado, 9 de enero de 2010

Peluca Telefónica

-Y si tu ser estalla será un corazón el que sangre-

Cuba quedó atrás, sus ilusiones frágiles como burbujas de jabón, se vuelen chiquitas hasta desaparecer mientras volamos a México. A medida que nos alejamos dejamos de ver. A medida que dejamos de ver, dejamos de sentir. Y cuando dejamos de sentir, olvidamos. Y las fábulas vuelven a tomar el lugar de las cosas. Tal es el efecto de la distancia y el tiempo, que lo distorsionan todo. Y poco importa a través de que lente se filtre la realidad, o quien la esté observando, cuando los pies están enterrados en el aquí y el ahora.
Ya no recuerdo si eran volcanes, aquellos de los infinitos desiertos de altura bolivianos, o si eran gigantes vestidos con faldas de roca. No recuerdo si eran sus voces las que nos acompañaron, o si se trataba del caprichoso silbido del viento. Ya no recuerdo si eran alas de libertad, o yunques de sometimiento, aquellos que adornaban las negras espaldas. Tales son los efectos de la distancia y el tiempo.


All you need is love (and a Citro)
Antes de dejar Playa del Carmen, Hans y su esposa, nos hicieron una entrevista para su revista “Aquí en Playa”. Esta foto fue tomada para acompañar la nota. Utilizamos la propia luz del Citro (al que metimos en plena playa y sacamos a los empujones), reflejada en una plancha metálica (con la incalculable ayuda de Baby Face), mientras la luna desplegaba su magia fosforescente desde el cielo.
 
Al partir, dejamos atrás mil amigos y una playa de blanca arena. Pero esta vez no salimos solos al camino. No, no se asusten, no adoptamos a Arturo Puig. Se trata de Miriam y Víctor. Se dirigen a pasar las fiestas junto a su familia en Ciudad de México y están dispuestos a recorrer los estados del sur a lo americaencitro. O sea, durmiendo donde nos encuentre la noche, en gasolineras, una casita humilde al costado del camino, cuarteles de bomberos u hospedados por amigos aún desconocidos. Cocinando sopitas instantáneas en nuestra cocinita portátil (que con cada uso debe ser reparada). Moviéndonos lento, al ritmo de La Nave que resopla en las montañas y ruge en las llanuras. En fin, a lo americaencitro.
El recorrido sería de aproximadamente 15 días a través de los estados de Quintana Roo, Yucatán, Campeche, Tabasco, Chiapas y Oaxaca, donde nos separaríamos, para volver a encontrarnos ya cercanos al D.F.


Nuestra primera parada fue Mérida, una ciudad ubicada al norte de la península de Yucatán. Apenas llegados, fuimos en busca del cuartel de bomberos, donde muy amablemente nos dieron un lugar para las carpas, ducha y sitio para cocinar. ¿Cuando no? Nuestros buenos amigos del camino.


La ciudad es muy bonita, pero con un día de paseo estábamos más que listos para seguir viaje. Después de tantos días sin rodar, los cuerpos nos pedían acción.


Campeche está a solo 200 kilómetros de Mérida, por lo que llegamos temprano tras un viaje corto y aprovechamos bien el día. Recorrimos el centro histórico con sus estrechas callecitas y coloridas fachadas.  



La ciudad es una obra de arte, muy prolija, limpia y cuidada. Puertas adentro, las construcciones pueden estar viniéndose abajo, pero por fuera son una pinturita.



 Con estos perdimos la guerra de escupitajos.


Victor y Miriam se han vuelto casi hermanos en muy poquito tiempo. Y es que son dos personas increíbles, de una generosidad infinita y transparencia absoluta (tipo Gasparín). Hemos compartido casa, su boda, paseos por mil lugares y ahora este viaje. Miriam no para de reír (y hacer macanas) desde que se levanta hasta que se acuesta y esa alegría que trae encima nos contagia a todos. Victor alias “Baby Face” es el socio ideal para las noches de truco, los asaditos y la charla de fobal. A estos dos purretes nos los mandaron los dioses como regalo adelantado de fin de año.

Esta vez no hubo suerte con los bomberos. Así fue que emprendimos la búsqueda de hospedaje, dando con el campo de deportes de la universidad. Si bien el lugar era espectacular y ya teníamos el visto bueno de las autoridades para quedarnos, apareció un francés fascinado con el Citro y nos llevó a los cuatro para su casa. ¡Bingo! Sobre todo, porque queríamos que Víctor y Miriam vieran y sintieran un poquito lo que nosotros venimos experimentando, desde hace ya más de dos años. Un perfecto desconocido que se vuelve un amigo en una noche.


Jean Pierre y Poulette (no se si se escribirá así, mi francés no es de lo mejor ¿Rod?) nos abrieron las puertas de su casa a cuatro extraños, y no solo eso; lo hicieron con una alegría y hospitalidad alucinantes ¿Para cuantos esto resulta extraño o improbable? Pues no lo es en absoluto, la gente sencillamente se brinda y lo hace con alegría si encuentra un buen motivo para hacerlo. En nada se parece esta realidad viajera a aquel tango que sentencia:
Verás que todo es mentira
verás que todo es amor
que al mundo nada le importa
yira... yira
Aunque te quiebre la vida
Aunque te muerda un dolor
no esperes nunca una ayuda
ni una mano ni un favor.

Nada que ver; igual cantado por el zorzal es una pinturita.


A continuación un cuento opcional titulado “Un Cuento Opcional”.

En el asteroide P-22-U-6-IG los kafondulirians y los ver-vers viven encerrados. Se comunican con sus trabajos a través de una extensa red de túneles que abarca todo el asteroide, trepando incluso por encima del los picos Vinmar y Dassler, y atravezando también el extenso Mar de Faller.
No salen al cine, ni al supermercado, ni a hacer trámites. Todo se soluciona desde sus cuevas, utilizando knanderferbers último modelo. Las knanderferbers son su única conexión con la realidad. Sus cuevas, el único sitio donde se sienten seguros. Es raro que las noticias del día no incluyan la muerte de un kafondulirian, a manos de un ver-ver o vice-versa. Una vez un ver-ver salió al exterior y volvió con noticias maravillosas de hongos bailando el vals y altísimos tallos que se perdían en el espacio. Dijo haber visto un kel-kaalar, pero nadie le creyó porque éstos se sabían extintos desde hacía ya 33 nano-parks. De hecho nadie le creyó nada de lo que dijo. Las autoridades lo encerraron en la prisión Gayol-la durante 0,002 nano-parks y al salir, ya poco le importaba que todos supieran de aquel mundo increíble.
En el asteroide P-22-U-6-IG se dice que pronto comenzará una lluvia Nimbar, por eso todos prefieren quedarse dentro de sus cuevas, alumbradas solo por el brillo de las modernas knanderferbers de esfera kinética. Afuera es demasiado peligroso, afuera es demasiado incierto, después de todo, la esfera kinética reproduce las sensaciones de movimiento y percepción con una eficiencia del 99,7%.
En el asteroide P-22-U-6-IG se dice que existe un foco de ver-vers infectados de dodeddameroheliomacademelia sobre las faldas carbonadas del Vinmar. Nadie sabe cuantos son, o si su enfermedad es contagiosa. Mejor quedarse en la casa. Por si las chechkas, mejor quedarse en la cueva.

De Campeche viajamos a Palenque, a buen ritmo, aprovechando los últimos kilómetros de llanura. Teníamos cerca de la ciudad, un amigo que conocimos casualmente en la playa mientas nos sacaban la foto del esplendido beso lunar. Nos había invitado a pasar unos días en su finca orgánica. No sabíamos exactamente donde quedaba el lugar, pues sus indicaciones habían sido del todo vagas, pero corríamos con la ventaja de que no existe persona en Palenque, que no sepa de Manuel Oca.  


Llegamos ya oscureciendo y Manuel nos recibió a su manera. Con su discurso de acomódense como quieran, donde quieran y hagan lo que quieran. A mi no me importa mientras no me molesten. Suena una poco brusco, pero en realidad fue todo lo contrario. Nos mostró el lugar y nos dejó solos. Manuel es un tipo diferente, habla de cosas que no comprendemos muy bien, y vive en una realidad diferente a la nuestra. De vez en cuando ambas realidades se cruzan y hay puntos de conexión, pero por momentos se alejan y quedamos a años luz de distancia.
fin, no hubo demasiado tiempo para hablar, ya oscurecido el día en la selva, armamos nuestras carpas, cocinamos algo y nos acostamos a esperar la llegada del nuevo sol.


En el sitio no hay electricidad, el baño es orgánico y la ducha de agua fría. Lo bueno, tenemos una palapa con cocina a gas. Nosotros nos encontramos muy a gusto, pero sobre todo Víctor, no termina de adaptarse bien a lo rústico de nuestro nuevo hogar. Los chicos amagaron con irse uno o dos días antes que nosotros, pero finalmente hicieron un esfuerzo, se acostumbraron y nos quedamos juntos unos cuatro o cinco días allí. Manuel aparecía y desaparecía como un fantasma entre el profundo verde del lugar. Nos traía sus consignas místicas, nos contó su increíble historia repleta de magia y nos analizó uno a uno. Miriam fue la que más se dejó llevar, ella tuvo sueños extraños con duendes que le daban regalos de la selva y podía sentir la energía del ambiente. Víctor, era más lo que quería sentir que lo que sentía, y nosotros, Los de Fuego, los más escépticos a todo el asunto, debo decir con algo de pena. ¿Quién no quisiera un mundo lleno de duendes, hadas y magia? ¿Existen? ¿No existen? Creo que depende más de nosotros que de ellos.


¡Tu tienes el control!


Delux Palapa c/cocina y sala de estar.
El segundo o tercer día nos fuimos a conocer las famosas ruinas de Palenque. Según Manuel, el ombligo energético del mundo. Los chicos entraban gratis por ser domingo, pero nosotros no, por ser extranjeros. Fuimos a la administración, y tras hablar con el encargado de turno, conseguimos el pase libre.
Ya en las ruinas, con el permiso de los guardianes de Pacal, cada quien buscó su propio camino de preguntas y respuestas.


Las ruinas de Palenque están inmersas en una densa selva.


¿Fue acaso el poder sobrenatural del destino que, según se cree, guía las vidas de cualquier ser de forma necesaria y a menudo es fatal, es decir, inevitable o ineludible, el que te trajo hasta aquí Alfonso?



En tu loco espiral de metamorfosis se te va la vida Carlos. ¿Entendés Carloncho? Se te va hermano. Se te escurre imperceptiblemente, como una caprichosa y cristalina gota de grapa rolando por la húmeda oscuridad de tu ser. Carlos, Carlitos, Carloncho, ocultate si querés, ¡si! Ocultate Carlitos, no hay drama. Hacete invisible como lo hicimos en aquellos páramos helados de la tundra Rusa en los treintas. Acordate de aquella inmensidad de hielo y tomate el palo Carloncho. La metamorfosis está bien, pero ¿y la vita? ¿Y la vita hermano?


“El poder es la capacidad de pocos de hacerles creer a muchos lo poco que importan”



La manada y sus tres Criters invisibles.

De regreso en la finca, encontramos nuestra conexión con Manuel y el lugar trabajando la tierra. Limpiando la huerta, preparando un compost de lombrices criollas y acomodando la única colmena en producción, para hacerla crecer y comenzar a sacar núcleos para las otras deshabitadas. Yo particularmente estaba en mi salsa, esto es justo lo que soñamos siempre con Le´chien (Dolores). Hasta un galpón para producción de hongos había por ahí, perdido en la vegetación, solo que todo abandonado. Las piletas para lombricultura llenas de plantas de mango, las colmenas desordenadas y desatendidas, los hongos abandonados, y así. Él solo no puede con todo y vive de lo que su reserva le provee. Los frutos de los árboles, su huerta y no mucho más, casi no maneja dinero y el tiempo no le alcanza.


BF.

Pienso, luego juego con abejas.


BF.
Nos vimos tentados de quedarnos un mes trabajando en el lugar, pero entendemos que todo a la vez no puede hacerse. Ya nos había pasado en la selva de Ecuador, en Río Blanco. Nos invitaban a quedarnos y ganas no nos faltaban, pero estamos viajando a Alaska y por eso, siempre debemos continuar.
Como siempre que se pasa tiempo en la naturaleza, salimos con fuerzas renovadas. Además Manuel trajo a un brujito local, que nos limpió cuerpo y espíritu pasándonos un huevo y leyendo luego el veredicto en un vaso de agua. Cosa ´e mandinga, mejor no pregunten.

La llanura muere aquí, en Palenque, a partir de este momento volvemos a las montañas. A trepar con gran esfuerzo hasta los 2.200 msnm de San Cristóbal de las Casas. El camino no es tan exigente, pero pasamos por muchísimos pueblitos que tienen la costumbre de poner topes en la ruta. Estos malditos topes bajan mucho el ritmo del viaje y demuelen la paciencia del conductor. Para nosotros con nuestro motorcito de 602 cc, son un dolor de cabeza, ya que los ponen incluso en plena trepada, dificultándonos tomar ritmo y meter segunda. Guatemala y México están repletos de estos topes.
Como no llegamos de un tirón, paramos en una casita al costado de la ruta y pedimos permiso para armar las carpas en el terreno que había al fondo. Nos permitieron acampar y calentaron agua para nuestras sopitas instantáneas. Por primera vez en siglos, el frío se hacía sentir fuerte. Bajamos las mantas del porta equipajes, y bajo una oscura bóveda sembrada de infinitas estrellas, pasamos la helada noche ¡como extrañábamos el frío!


A la mañana siguiente todos moqueando (y ya extrañando al frío poco y nada), esperamos que el sol seque las carpas, mientras encendíamos un fuego para calentar café. Un rato más tarde llegábamos a San Cristóbal.


La Nave se abre paso en las callecitas de San Cristobal.

San Cristóbal de las Casas, es una de las ciudades más bellas que hemos visto a lo largo de nuestro viaje, sin exagerar. Su estilo colonial, sus iglesias con fachadas que son obras de arte, los colores vivos que dan vida a las casas, sus calles adoquinadas y el extra de estar allí para las fiestas de la Virgen de Guadalupe, nos dejaron enamorados.




Ambas de BF.
La devoción que existe en México por Guadalupe es sobrecogedora. Desde que partimos de Yucatán, encontramos a gran cantidad de gente volcada en las rutas, viajando para agradecer, para saldar compromisos con la Virgen. Algunos van en bicicleta, otros alquilan un camión y se van pasando una antorcha que llevan corriendo a un lado del camino. Corren a través de las montañas sin importar el frío, la lluvia o el sol. Cubren grandes distancias hasta llegar al santuario, con la ropa sucia y deshecha, para ver a su madre de frente y decirle gracias. Es un espectáculo digno de ser admirado, por el despliegue de color, sacrificio, fe, alegría y ruido.


En México se vive de fiesta, y festejan a lo grande. Los pueblos y ciudades permanecen decorados con vistosos colores, las ropas de gala abundan en las calles, los estruendos de la pólvora nunca descansan, la alegría de la gente se revuelve entre el bullicio y nunca se acaba el jolgorio. Día de muertos, día de la Virgen, Navidad, Año Nuevo, Reyes y a esto sumadas las fiestas locales. Créannos, la alegría no es solo brasilera.



BF.
La primera noche la pasamos en el cuartel de bomberos. Particularmente el cuerpo de bomberos de San Cristóbal resultó ser sumamente amable y hospitalario. Hasta uno de los comandantes al ver que se complicaba hospedarnos allí, nos ofreció su casa. Al día siguiente un italiano se acercó a La Nave y comenzamos a charlar. Gian Carlo vive aquí hace unos cuantos años y tiene una pizzería llamada Di Vino, sobre la peatonal. Nos preguntó si teníamos donde quedarnos y nos prometió hablar con su novia, Nedelka, para ver si nos prestaba su casa. Por la tarde fuimos a ver a Nedelka, que nos saludó a todos con un efusivo beso y un abrazo, como si nos conociera de toda la vida. A veces nos preguntamos si será casualidad, que siempre conozcamos a gente tan linda en nuestro andar (acá recibo el reto de la Peque, que me pregunta como puedo aún pensar en las casualidades). Nooooo, nada de casualidad, nos encontramos con tanta gente hermosa porque estamos sintonizando la misma frecuencia. Así es en realidad.

El hecho es que nos quedamos cuatro días en la casita, con la única condición de que por la mañana, alimentáramos a los seis perros callejeros que se acercaban a la puerta sin excepción, con la salida del sol. Nedelka tiene una inmensa bolsa de “croquetas” para alimentar a los vagabundos de la calle y otro tanto para sus perros oficiales, los de puertas adentro, que son otros seis sumados a los de Gian Carlo.


La manada junto a Gian Carlo y Nedelka.
 

Intentamos sacar un permiso para vender bijoux en la calle, pero los tentáculos de la burocracia volvieron a frustrar nuestro esfuerzo. Aún así, algo llegamos a vender y pudimos montar una megafiesta para el cumpleaños de Loli.
 

¡Que grande sos Le´Chien!
Vino invitado por los chicos, que además fueron compañía de lujo para la ocasión, un guisito riquísimo en el que todos metimos mano y lemon pie de postre. 29 pirulos para la Peque que cada día está más hermosa y más viajera.
 
Ese día, 12 de Diciembre nos fuimos todos juntos a conocer un pueblito cercano llamado San Juan Chamula. Este pueblo es famoso por lo que sucede dentro de su iglesia. Se ha dado, como en muchos lugares, un curioso sincretismo religioso. Pero aquí, los pueblerinos aborígenes, son muy celosos de sus costumbres y no permiten que se tomen fotos. La pena para el turista desobediente no es una multa, si no el linchamiento o un castigo semejante. Traten de imaginar un poco la vibra del lugar, uno más que extranjero, se siente extraterrestre.

Con nuestras cámaras bien guardadas, llegamos al pueblo que estaba en plena fiesta. Curiosamente no había casi figuras de la Virgen de Guadalupe, salvo una, dentro de la iglesia. Si había muchos santos, miles de velas encendidas ardiendo con más intensidad de la acostumbrada, y extraños aromas saliendo de todos lados. Las explosiones aturdían y al cabo de un rato hasta nos dolían los oídos. Lo peor era cuando agarraban un trozo de madera ahuecado, lo llenaban con pólvora y le daban candela sosteniéndolo aún en la mano. La explosión era fortísima, muchos turistas se tapaban los oídos y hasta vimos a una chica llorando sobrepasada por los estruendos (un poco exagerada ella).
No entramos a la iglesia porque nos querían cobrar y no le hallamos demasiado sentido al asunto. Si no quieren mostrar, pues que no lo hagan, están en su derecho. Ahora, cobrar la entrada es vender algo que no debería ser vendido. Con la misma idea, nunca entramos a las iglesias cuando pretenden cobrarnos por hacerlo (y ya han sido varios los casos). En fin, nos quedamos en la puerta viendo como salían las columnas de gente con sus músicos, sus braseros, sus rezadores, etc. La plaza estaba llena de simpáticos borrachos bailando en ausencia total del ritmo. Una chica nos cuenta que si bien hay mucho alcohol, nadie molesta. Si alguien se pasa de la raya, los “policías” (que son unos tipos que llevan un bastón), se los llevan para la casa. Nos cuenta que no hay robos, que no hay crimen y le creemos, porque aquí la ley si se aplica, y es dura. Aquí no hay indulgencia ni favoritismo, aquí el que delinque, paga. Por eso no hay delincuentes. ¿Sencillo no? Para pensar.
Nuevamente nos encontrábamos en un mundo distinto, pero esta vez no pudimos documentarlo con fotos. Tendrán que creer en nuestras palabras.


El panteón a la salida de San Juan Chamula, fue lo único que alcanzamos a fotografiar (desde arriba del auto).

Ya de regreso a San Cristóbal, quisimos pasar a conocer otro pueblito, pero en la entrada pretendían que paguemos para circular por las calles. Le dije al flaco –si vinieras a mi ciudad de visita podrías entrar sin pagar nada, me parece de mal gusto que cobren solo porque somos de afuera. Venimos a comprar artesanías (mentira), a conocer tu gente y tu lugar, nada más-. Como el muchacho no aflojaba y no había superior, le dije –Con vos no hay ningún problema, hacés lo que te dicen, pero contale a tu jefe, que así lo que logran es echar a la gente-. Al menos a nosotros nos echaron. El bendito turismo, ¡como arruina todo! Yo no quiero vivir en un mundo donde te cobran hasta por respirar. Acá hasta en las estaciones de servicio cobran el baño. Imagínense viajar al pasado y contarle a alguien de hace cincuenta o cien años atrás, que en el futuro va a tener que pagar para orinar. Pues hoy eso es de lo más común. No more complaining.

Y bueno conejillos, por esta vez los vamos dejando. Partimos esta publicación en dos para que no sea tan extensa. Aún nos queda camino por recorrer con los magníficos “Babyface” y Miriam.
No mentían quienes nos decían que México es un país alucinante, con gente de primera y mucha magia por ser descubierta. ¡VIVA MEXICO CABRONES!
¡Besos, abrazos y patadas ninjas para todos!
¡Arrivederci e buonafortuna!

Fe de Ratas: Varias de las fotos de este y el próximo posteo fueron tomadas por el genial Baby Face. Las mismas se indican con la sigla BF.
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